Departamentos: de gris a verde

"Nosotros buscamos que la masa crítica de gente que vive en la ciudad pueda tener un ámbito que impacte menos en el ambiente, utilizando distintos criterios de sustentabilidad".

Cuando la sociedad se ve insatisfecha con la calidad de los servicios básicos, llega el momento en el se plantean otras alternativas para resolver la falta de gas y la deficiencia energética.

Reemplazar el uso de la red de gas en los edificios rosarinos por los edificios eléctricos dependientes de la EPE, implica exigir más de aquello de lo que funciona mal. La red eléctrica local está sobreestimulada. Imaginar edificios utilizando la electricidad en invierno para encender hornallas, estufas, calefones y hornos no hace mas que avecinar un colapso.

La segunda alternativa presentada son los nuevos edificios que combinan la eficiencia y la sustentabilidad. Un edificio “sustentable” es un edificio cuyo diseño (incluyendo sus métodos constructivos) reduce de manera significativa, o mejor aún, elimina, el impacto negativo de edificaciones sobre el medioambiente y sus habitantes.

Para que el diseño sea sustentable se tiene en cuenta:

  • El consumo racional del agua como recurso;
  • El uso eficiente de la energía, y el uso de energías renovables;
  • La conservación de materiales y recursos;
  • El cuidado de la calidad ambiental interior.

Tener en cuenta esta opción es importante para reducir el consumo de gas, el cual impacta negativamente en el medioambiente. Según el último informe de la Secretaría de Energía de la Nación sobre el Balance Energético Nacional, el sector residencial sumado al sector comercial, consumen el 35% de la energía del país, energía que proviene principalmente de fuentes no renovables como el carbón, el gas y el petróleo.

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Edificio Sustenta

Ahora bien, ¿es posible implementar más edificios sustentables en nuestro país?, ¿y en Rosario? De hecho, la ciudad cuenta con el primer edificio respaldado por la Ordenanza N° 8757, la cual establece la aislación térmica mínima de paredes, vidrios y techos. Ubicado en San Juan 1455, la propiedad está próxima a entregarse en 2017.

Según la Secretaría de Planeamiento de la Municipalidad de Rosario, hay 85 edificios con 358.409 m2 en total que cumplen con la Ordenanza sobre Eficiencia Energética. Sin embargo, la Secretaría se negó a brindar las direcciones diciendo que “la información no es pública”.

“La arquitectura sustentable es aquella que colabora con la mitigación del cambio climático”, cuenta Natalia Feldman, arquitecta graduada en la Universidad Nacional de Rosario, quien está a cargo del proyecto “Edificio Sustenta”. Actualmente se desenvuelve en el Estudio Feldman, capacitado en arquitectura sustentable.

El Estudio Feldman lleva adelante “otra forma de ver el desarrollo inmobiliario”. Consideran necesario establecer un equilibrio entre lo económico, lo social y lo ambiental, bases del desarrollo sustentable. Su interés radica en crear edificios eficientes, que consuman poca energía y a la vez produzcan energías limpias.

“No es solamente construirlo, es cómo lo pensaste, cómo lo vivís, cómo lo vas a demoler”.

Previa su realización, el Estudio realiza un análisis de ciclo de vida del edificio y los materiales empleados para construirlo.

“Cada proceso desde el diseño, la obra, su ejecución, la habitabilidad y hasta que el edificio deje de existir debe tender a consumir menos energía e impactar menos en el ambiente”.

Características principales

“Nosotros buscamos que la masa crítica de gente que vive en la ciudad pueda tener un ámbito que impacte menos en el ambiente, utilizando distintos criterios de sustentabilidad”.

  • Es bioclimático. Se tiene en cuenta variables como la luz solar y la entrada de viento al momento de diseñar la ubicación y tamaño de las ventanas y puertas. Al tener un buen diseño se utilizan menos energías en aclimatar el ambiente, ya sea con el aire acondicionado, las luces o la calefacción.
    El agua en los contenedores ubicados en la terraza se llena con el agua proveniente de la lluvia y de los aires acondicionados. También, la terraza jardín contará con sensores de humedad que regarán la zona cuando sea necesario.
  • Es eficiente. El edificio usa la mitad de calefacción y refrigeración que un edificio común. Cumple la ordenanza de eficiencia energética N° 8757: “Tiene el doble de aislación térmica de lo que te exige la Municipalidad de Rosario”, comenta Natalia. Esto permite negar la entrada excesiva de calor al ambiente y evitar la pérdida de la temperatura interna. “Todas las aberturas son de doble vidrio hermético”.

Aparte del diseño del edificio, “mucho depende de la conducta de la gente”. Las instalaciones del edificio y el comportamiento del residente deben ser acorde a los principios sustentables. “No es lo mismo utilizar iluminación dicroica que LED”, dice Natalia. La primera consume energía y produce más calor, lo que descompensaría la aislación térmica aplicada en las paredes, ventanas y techos. “Una vez que las condiciones estructurales están dadas, se incorporan luego las energías renovables”.

El edificio contará con 4 paneles solares. Uno estará conectado a la bomba que translada el agua a los diferentes sectores del edificio. “Compramos equipos buenos que consumen la tercera parte de lo que consumiría una bomba común”. Otros paneles estarán dedicados a la iluminación, la cual cuenta con sensores de movimiento.

La mayoría de los materiales utilizados son de origen nacional, a excepción los paneles solares alemanes y los ascensores italianos. Tradicionalmente los materiales de construcción son elegidos de acuerdo a su origen, su impacto en la elaboración y la energía que se emplea para trasladarlo desde la fábrica hasta la empresa donde se compran. Sin embargo, en Argentina no hay información sobre la trazabilidad de los materiales, lo que complica la puesta en práctica de la arquitectura sustentable. Según la arquitecta, la información no está “porque nadie la exige”.

Natalia dice realizar su trabajo con conciencia y humanismo. ¿Por qué no hay más cantidad de arquitectos que tomen esta iniciativa?

La gente tiene miedo a salirse de lo tradicional, es reacia a cambiar y dejar la producción en masa de edificios”.

Admite que “existen muchas inseguridades” relacionadas a la validez de ciertos certificados en Argentina, como los de reforestación.

Energía eléctrica en los edificios: ¿Favorecedora o contraproducente?

Primeramente es necesario aclarar la diferencia entre la eficiencia y la sustentabilidad: “Podes ser eficiente y no sustentable. Por ejemplo, podes tener aislación térmica (eficiencia) pero no cuidar el medio ambiente (porque desperdicias energía)”. Es por eso que es necesario el compromiso humano que se complemente con las características sustentables que ofrece el edificio. El Estudio entrega a los residentes un manual con el funcionamiento básico del edificio y las características que deben conocer dada su condición sustentable. “Hay una gestión muy transparente de todo lo que hacemos”, declara la arquitecta.

“Las energías renovables, eólica, solar, te derivan en eléctrica”, es por eso que Natalia considera que estaría bien depender de la electricidad si se cumplen con ciertos criterios. Como por ejemplo, la elección de instalaciones que consuman menos energía, como los electrodomésticos Nivel A: “Si tenés una caldera eléctrica de alta eficiencia (Nivel A) utilizas la mitad de energía para mantener el radiador”.

“La mayoría de las energías renovables tienden a la electricidad”, comenta Feldman. El problema es que ahora, los nuevos edificios completamente eléctricos “consumen un montón porque son ineficientes” al contar con instalaciones comunes de nivel estándar. Con la influencia del consumo energético abusivo, la factura aumenta y el mantenimiento se dificulta.

Impacto social

“Esto me sirve a mí, pero también puedo ayudar a un montón de gente”, dice Natalia refiriéndose a cómo la creación de estos edificios a su vez colabora con otras personas, como los cartoneros que se llevan los residuos de la construcción, materiales que luego serán reciclados. También comprarán las plantas del jardín al programa Huertas Urbanas, en lugar de a un típico vivero. “Se lo compramos a gente que tiene pocas oportunidades de vender sus productos. Tratamos que cada cosa que hacemos tenga su impacto social”.
La gente de obra separa los distintos materiales para que luego sean llevados a reciclajes. “Ellos, a su vez, ven que su trabajo sirve y que hacen un bien. Es muy gratificante”, sentencia Natalia con una sonrisa en su rostro.

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