Un fenómeno inevitable

Por Poupetta en Flickr

Durante el 2013 y 2014 el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) lanzó el informe AR5, donde se presentaron los principales descubrimientos sobre el Cambio Climático. Allí, tres grupos de trabajo compuestos por científicos, empresas y organizaciones evaluaron y resumieron de forma voluntaria cómo influirá esta transformación a todos los habitantes del planeta.

¿Qué es el Cambio Climático?
Es un cambio significativo y duradero de los patrones locales o globales del clima. El planeta tierra ha atravesado transformaciones naturales a lo largo de toda su historia. Sin embargo, las modificaciones de los últimos años pueden afectar de manera negativa a la población mundial. ¿Por qué? Actualmente se liberan gases provenientes del dióxido de carbono que afectan a la composición de la atmósfera, generando cambios globales en el clima. Estas concentraciones de gas crean el “efecto invernadero” que obliga a la atmosfera a retener calor.

Principales puntos del informe AR5

  • El cambio climático debe dejar de ser considerado una fantasía de los activistas o exageración de los científicos. Es real y cada día el problema se agrava más como consecuencia del accionar humano. La temperatura se encamina a superar los 2°C para 2100, lo que supondría un cambio devastador para la naturaleza y la vida humana.
  • El compromiso por parte de la comunidad puede contrarrestar estos efectos. La reducción inmediata de la producción de gases de efecto invernadero minimizaría los daños ocasionados a la mitad.
  • Dentro del accionar, se considera iniciar una “revolución energética”. Los gobiernos necesitan implementar políticas fuertes a la hora de crear promover el uso de energías renovables, como la fotovoltaica y la eólica. De esta manera se reduciría el consumo de combustibles fósiles que afectan la atmósfera.
  • Este cambio en la producción energética solía ser caro. El costo de las soluciones renovables comienza a descender mientras más se aplica. Como en el caso de la energía solar fotovoltaica, donde su importe se vio reducido en más de la mitad y las instalaciones globales aumentaron 25 veces entre 2005-2012.
  • Los beneficios futuros recompensan el precio. Por ejemplo, se puede aplicar un impuesto al carbono y recortar el dinero destinado a la producción de combustibles fósiles a 30 mil millones al año, dando lugar a la inversión en las energías renovables. La electricidad baja en carbono necesitaría de una inversión de 147 millones de dólares.
  • Los ecosistemas y sistemas humanos –salud, producción de alimentos, infraestructura– son vulnerables ante la acción tardía o la inacción de la población.
  • Todas las naciones se verán afectadas a largo plazo. Los países desarrollados retrocederían sus avances y los países en vía de desarrollo atravesarán a una pobreza crónica porque no tienen la tecnología ni los recursos para salvarse en el mientras tanto. Las catástrofes climáticas causaran más fallecimientos en áreas necesitadas.

 

Durante 2000-2010, el crecimiento poblacional y el crecimiento económico fueron los principales motores de las emisiones.

Estos gases nocivos son producto de la quema de combustibles fósiles, la deforestación, aumento poblacional (más urbes equivale a más fábricas), entre otras actividades humanas. La mayoría de las zonas urbanas aún no se han construido. Esto representa una oportunidad para reducir el uso de las energías dañinas en un 50-90%. Se estima que las ciudades se tripliquen entre 2000 y 2030.

Consecuencias generales

Aquellas especies que no logren adaptarse al nuevo clima, correrán riesgo de extinguirse. Otras emprenderán un proceso de migración. La movilización de las especies marinas a otros sectores afectará a la población en las zonas pesqueras.

También aumentaría la volatilidad de los mercados agropecuarios, lo cual no garantizaría la disponibilidad de los alimentos.

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Hielos derretidos en el Ártico

El mar acumuló el 90% de la energía, generando un exceso en su composición. Independientemente de la mitigación, esta acumulación seguirá creciendo hasta el próximo siglo. El aumento del nivel de los mares pone en riesgo la integridad de ciertos territorios y su consecuente desaparición. Muchos recursos se verían afectados y la infraestructura destruida.

Consecuencias en Argentina

Los efectos del cambio climático han afectado a todo el territorio nacional. El calor del verano se ha extendido, iniciando desde mediados de Octubre hasta Marzo. También incrementaron las precipitaciones medias y anuales, sobre todo en el noroeste y en el centro del país.

Regiones del sur de Santa Fe, junto a ciertas áreas de Entre Ríos han sido afectadas por las inundaciones del año pasado. La crecida del río Paraná afectó a más de 1600 santafesinos. Influenciado por el fenómeno El Niño, el nivel del agua creció 6,27 metros en diciembre, alcanzando su pico máximo registrado.

Las zonas costeras también se ven agravadas producto de la elevación del nivel del mar, el derretimiento de los glaciares y los campos de hielo de los Andes. Los ríos no consiguen abastecerse, poniendo en riesgo la disponibilidad de agua dulce en las zonas áridas.
Las investigaciones científicas muestran períodos de sequía más largos en el oeste y sur del país, lo que afectará a los cultivos, recurso significativo en la economía Argentina. También crecerían las probabilidades de ciclo tardío en la soja, y surgiría la fusariosis en el trigo pampeano.

Según el Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC), el 95% de los gases de invernadero en la Argentina surge de las actividades de la producción industrial, agrícola y ganadera, mientras que el 5% restante es producto de los residuos y desechos.

El área de la salud también se ve afectada. Durante el verano 2015- 2016 se incrementó el dengue, enfermedad transmitida por el mosquito “Aedes aegypti”. Junto a ella, se sumó el zika y la fiebre chikungunya.

Resultados de la mitigación y la adaptación

Solo el trabajo en conjunto y la puesta en práctica de las políticas renovables lograrán mantener el aumento de la temperatura por debajo de los 2°C. El objetivo es reducir las emisiones y nuestra vulnerabilidad ante el cambio climático.

Una economía baja en carbono generará nuevos patrones de inversión y por ende más empleos. Las constructoras deberán cumplir con políticas y códigos en donde disminuyan el consumo de energía fósil, abandonándolas a largo plazo y reemplazándolas por nuevas instalaciones edilicias. Éstas funcionarían de manera inteligente y promoverían una infraestructura sustentable.

Si tenemos éxito, el uso de la energía amigable con el medio ambiente se vería generalizada. Promoveríamos la seguridad energética, la innovación tecnológica; y beneficiaríamos no solo nuestra salud, sino también la del planeta.

¿Qué podemos hacer?
– No derrochar energía eléctrica.
– Utilizar lámparas de bajo consumo, como los LEDs.
– Concientizar a familiares y amigos sobre las consecuencias del CC y los cuidados energéticos.
– Informarnos sobre la manera en la que debemos adaptarnos en cada región del país.

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