Daniel Medvedovsky: “Perseverancia y dedicación, nada más”

Actualización Octubre 2017:

Actualmente Daniel escribe en su blog personal Mi Historia.


 

Daniel Medvedovsky es un joven de apenas 20 años, estudiante de Relaciones Internacionales en la facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la UNR. Participó de un diplomado en Negocios Internacionales, organizado por Latinomics. Acaba de llegar de viaje, y está listo para contarnos sobre su recorrido, intereses y aspiraciones.

Daniel entra al bar con paso firme y relajado. Al verme, saluda cordialmente. La entrevista no inicia sin antes ordenar el café cortado que nos acompañará hasta el final de la tarde.

¿Cómo surgió la experiencia de Latinomics?

Daniel: Un día estaba en mi casa en la computadora. En Facebook vi una publicación en un grupo de la facultad donde estaban dando becas para un diplomado de Negocios Internacionales en Viena, Austria.

Mandé el curriculum por mandarlo, nunca pensé que iba a quedar. Luego me enviaron un mail diciendo que les había gustado mi perfil y querían conocerme un poco más. Debía responder un cuestionario. Al día siguiente me llamaron por teléfono desde Viena y quedé en el curso. Me dieron una beca de un 20% para cubrir el costo y el resto debí pagarlo yo.

¿Qué requisitos exigían para la beca?

D: Ellos quieren que tengas un perfil bueno, un perfil de “líderes latinoamericanos”. Evalúan el curriculum en base al manejo de inglés y la experiencia que tengas en el campo del que trata el curso al que apliques. De acuerdo a ello, te dan el porcentaje de beca que estimen correcto.

¿Qué carreras abarca el curso?

D: Relaciones Internacionales, Finanzas, Negocios, Economía. Depende bastante de lo que estés buscando. En mi caso, al ser estudiante, busqué la rama correspondiente.

Si sos un profesional que está buscando iniciar su propio negocio, un curso de este tipo sirve para orientarte. No necesariamente tenés que pertenecer a una determinada rama de estudios.

¿Cómo se estructuraba?

D: El curso era de una semana de duración, en la que teníamos las clases principales en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Viena. Tuvimos charlas en la sede de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con diplomáticos importantes. También en el espacio de coworking en Bratislava, Eslovaquia. Es un ámbito de moda en Europa, en donde distinta gente va a trabajar y se genera un intercambio muy interesante.

Los profesores del curso no eran de la Universidad de Viena, sino profesores contratados que se dedican a desarrollar ideas y clarificar planes de negocios y empresas. En base en eso buscan emprender el lema “llevar ideas al éxito”.

Hicimos un entrenamiento sobre cómo generar e impulsar un proyecto de negocios, desde la mera idea hasta llegar a la práctica. Utilizamos un método llamado Lean Startup, en donde se colocan afiches y posters para desarrollarlas. Al terminar, te queda el negocio prácticamente armado.

En el espacio de coworking, aprendimos a estimular el surgimiento de las ideas de negocios, para luego impulsarlas. Más allá de la parte metodológica y técnica tuvimos una etapa psicológica. El orador motivacional nos explicó que las trabas que puedas tener a la hora de impulsar un proyecto siempre están en vos. Puede haber limitaciones por fuera, pero si tienes la decisión de llevarlo a cabo, lo vas a terminar logrando, no importa cuántos obstáculos tengas que atravesar.

Lo más importante son las relaciones que se generan con los chicos que también van a participar, con los profesores y con los empresarios. Te sirve muchísimo para tu formación y el trabajo del día de mañana.

¿Qué viste en común entre las personas que participaron?

D: El deseo de ir más allá, de no quedarse con las formas de educación convencionales que te puede ofrecer una escuela, una institución universitaria o un postgrado. Si bien en la mayoría de las universidades de Latinoamérica existen formaciones muy buenas; esta es una experiencia diferente. Te vas a la otra punta del mundo, estás una semana con gente muy influyente que no conoces, en lugares que tampoco conoces, pero que son fantásticos. Si o si, te abre la mente.


¿Qué aportes trajiste con vos, en tu recorrido personal y para la carrera?
D: En lo personal, aprendí que si tenés la inspiración para perseguir un objetivo, una meta, obtienes la energía para hacerlo. Si no estás inspirado en lo que haces, o si no sabes a dónde vas, es muy difícil que termines llegando.

“Si tenés la inspiración para perseguir un objetivo, una meta, obtienes la energía para hacerlo”.

En cuanto a lo profesional, aprendí mucho porque la formación en negocios en mi carrera es bastante deficiente (o no existe prácticamente). Relaciones Internacionales apunta a la docencia o a la investigación. De ahí podes hacer otras cosas pero tenés que estudiar algo más. Está mal pensado. Si no, podés ser diplomático o dedicarte a la investigación, pero no es algo que me guste. El día de mañana quiero hacer un postgrado en negocios, por lo que este curso me sirvió mucho.

¿Cómo te ves profesionalmente en el futuro?

D: En primer lugar quiero terminar la carrera. Después me gustaría iniciar un emprendimiento por cuenta propia. Está pendiente decidir el tipo, porque no sé qué es lo que me gusta más. Eso sí, estoy seguro de que no quiero trabajar para alguien más.


Contame sobre tus inicios en los estudios y la participación en eventos.

D: Empecé a los 14 a participar en ferias de ciencia en mi escuela secundaria. El vicerrector, quien estaba a cargo de los proyectos de investigación, me dijo que veía potencial en mí y quería que participara. Al principio no estaba muy decidido porque de chico era muy tímido. Me terminó convenciendo. Hice un trabajo sobre las propiedades del queso, con el que llegue en 2009 a la Feria Nacional de Ciencias. También participé de una Feria Internacional en Brasil, donde empecé a cambiar mi forma de ser y perdí un poco mi timidez. En 2010 formé parte de un concurso de preguntas y respuestas en el Canal 21 del arzobispado, en Buenos Aires. Educación agropecuaria era el tema, y ni me llamaba la atención. Sin embargo, terminé ganando la competición y una beca completa para estudiar Ciencias Agrarias en la UCA.

En 2011 llegué a la feria provincial de Ciencias de Entre Ríos. A su vez, participé con chicos de todo el mundo en las Olimpiadas Internacionales de Medioambiente en Houston, EE.UU. Ahí gané la medalla de bronce. Al año siguiente también obtuve el tercer puesto.

En la feria de Brasil recibí una acreditación para participar de un evento en Perú. Pero no pude asistir porque no conseguí el dinero para ir. Gracias a eso, en 2012 me recibió el intendente de la ciudad de Concordia y fui elegido como personalidad destacada por un diario de Entre Ríos.

En el 2013 vine a estudiar a Rosario, y hasta el curso de Latinomics, no hice nada más que dedicarme a la carrera.

El Intendente Gustavo Bordet recibiendo a Daniel Medvedovsky

Te desarrollaste en ámbitos muy variados, ¿cómo elegiste RR.II?

D: Primero quise ser historiador, entre otras pavadas más. Pasé por distintas profesiones.

Un pariente de mi papa siempre decía que me veía perfil de diplomático. No le daba mucha importancia, porque cuando sos chico no sabes que querés hacer de tu vida.

Hice un test vocacional con un psicólogo y en 2012 me decidí por RR.II porque era lo que me gustaba y coincidía con el perfil del análisis.

Las ciencias sociales siempre me gustaron más que las naturales, claramente. No las hubiera elegido porque no era mi fuerte. Y para sumar algo más raro, me gradué en un colegio comercial. ¡Pasé por todas las orientaciones juntas!

Teniendo en cuenta tu experiencia, ¿qué importancia le das a la educación?

D: A mi entender, es primordial. La educación abre las puertas más allá de si has tenido o no la posibilidad de participar en distintos eventos. Es esencial porque te posibilita entender lo que pasa al lado tuyo y mejorar el nivel de vida de la sociedad.

“La educación sirve para derribar prejuicios sobre las personas, sobre la vida en otros lugares. Es esencial porque te posibilita entender lo que pasa al lado tuyo”.

Uno siempre es prejuicioso de lo que no conoce, porque el ser humano lo es por naturaleza. La educación sirve para derribar esos prejuicios sobre las personas, sobre la vida en otros lugares. Te permite destruir todo eso. Es impagable.

¿Cómo incentivarías a un grupo de jóvenes a continuar sus estudios?    

D: No es por ser autorreferencial, mucha gente también ha pasado por mi situación. Pero, si yo tuviera que hacerlo, contribuiría contando experiencias propias, dando charlas sobre todos los privilegios que tiene “el hacer las cosas bien”. Les hablaría de todo lo que podés conocer y las oportunidades que podés obtener.

Lo bueno es adquirir conocimiento gracias al esfuerzo, no hay otro secreto.

Tras este proceso de construcción, ¿cómo te describirías a ti mismo?

D: Soy una persona que le gusta esforzarse, me gusta crecer día a día. No hago las cosas si no le encuentro el motivo. Intento hacer todo con la mejor predisposición. No sé si pasión, pero si con muchas ganas. No creo que haya forma de fallar en lo que uno quiere.

Perseverancia y dedicación, nada más. Siempre hay límites que exceden a uno y factores que no se puede prever, pero si estás decidido a lograr algo encontrarás la forma.

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